España tiene una de las mejores sanidades públicas del mundo. También es cierto que los tiempos de espera para determinadas especialidades y pruebas diagnósticas se han disparado en los últimos años. ¿Merece la pena pagar un seguro de salud privado? Depende de a quién preguntes, pero aquí intentamos ser honestos.
La sanidad pública española cubre prácticamente todo lo importante: urgencias, hospitalización, cirugías, oncología, salud mental (con limitaciones), medicamentos (con copago). Es universal, gratuita en el punto de uso y de alta calidad técnica. No tiene sentido contratarse un seguro de salud creyendo que la sanidad pública es mala. No lo es.
Además de la cobertura médica, el seguro de salud es 100% deducible como gasto de negocio hasta 500 € por asegurado y año (o 1.500 € si el asegurado tiene discapacidad). Para un autónomo en el tramo del 30% de IRPF, contratar un seguro de 80 €/mes (960 €/año) puede suponer un ahorro fiscal de 288 €, reduciendo el coste neto real a menos de 57 €/mes.
Los niños generan muchas consultas pediátricas, sobre todo en los primeros años. Tener acceso inmediato a un pediatra (incluso por videoconsulta) reduce el estrés y evita urgencias innecesarias.
La probabilidad de necesitar especialistas aumenta con la edad. A partir de los 50 años, los tiempos de espera en la pública para reumatología, cardiología o digestivo pueden ser frustrantes.
Cuidado con los seguros de copago: Algunos seguros baratos (15-20 €/mes) tienen copagos por cada consulta (3-6 € por visita al médico de cabecera, 10-20 € por especialista). Parecen económicos pero si los usas mucho pueden ser más caros que un seguro sin copago.