El seguro de hogar es el seguro más contratado en España después del de coche. Y también el que genera más sorpresas desagradables cuando llega el momento de usarlo. Muchas personas descubren demasiado tarde que su póliza tiene exclusiones que no habían leído.
La humedad es el problema número uno en viviendas españolas, y paradójicamente es una de las exclusiones más habituales en los seguros de hogar estándar. La mayoría de pólizas cubren daños por agua si se deben a una rotura súbita e imprevista de una tubería. Pero la humedad por filtración crónica, condensación o falta de mantenimiento no está cubierta. Si el perito determina que el daño viene de un problema preexistente o gradual, la compañía no paga.
Tu póliza tiene un límite general para el contenido (muebles, electrodomésticos, ropa) y habitualmente un sublímite mucho más bajo para joyas, obras de arte, colecciones y equipos electrónicos de alto valor. Si tienes un ordenador de 2.500 €, una bicicleta de 1.800 € o joyas heredadas, probablemente no estén cubiertos por el valor real si no los has declarado expresamente al contratar la póliza.
Revisa ahora: Busca en tu póliza los términos "capital del contenido" y "objetos de especial valor". Si tu suma asegurada para estos últimos es inferior al valor real de lo que tienes, estás infraasegurado.
Se rompe una tubería y el agua mancha el parquet. El seguro repara la tubería y puede cubrir el coste de secar y reparar la zona dañada, pero no necesariamente cambia todo el parquet del salón aunque el parquet descontinuado no se pueda reemplazar solo en un trozo. Este es uno de los conflictos más frecuentes entre asegurados y compañías.
Si tienes plaza de garaje o trastero en un edificio, los daños que causes desde esos espacios pueden no estar cubiertos por tu seguro de hogar si la póliza solo contempla la vivienda.
Si declaraste que el valor de tu vivienda es de 80.000 € (el valor catastral) cuando el valor de reconstrucción real es de 150.000 €, en caso de siniestro total la compañía solo te pagará proporcionalmente. Es la regla de equidad o prorrateo, y afecta a miles de viviendas en España cuyos propietarios no actualizan el capital asegurado.