Esta es la pregunta que se hacen millones de españoles antes de dar el paso a la compra de vivienda. La respuesta corta: necesitas tener disponible entre el 30% y el 35% del precio del inmueble. Pero la respuesta larga es mucho más interesante, porque los cálculos que hace la mayoría de la gente están incompletos.
Los bancos en España financian, como norma general, hasta el 80% del valor de tasación o del precio de compra (el que sea menor de los dos). Esto se debe a la normativa prudencial bancaria y a las lecciones aprendidas de la crisis de 2008, cuando muchas entidades financiaban el 110% y luego los pisos valían menos que las hipotecas.
Hay excepciones: algunos bancos ofrecen hipotecas al 90% o incluso al 95% para jóvenes menores de 35 años o para la compra de pisos de su cartera (inmuebles que ellos mismos han recuperado de ejecuciones). Pero son casos muy específicos y con condicionantes.
Regla práctica: Planifica siempre con el 80% de financiación. Si consigues mejores condiciones, será un colchón extra. Si planificas sobre el 90% y no te lo conceden, habrás perdido meses de búsqueda.
Si el piso cuesta 250.000 €, el banco te prestará como máximo 200.000 €. Los 50.000 € restantes deben salir de tu bolsillo. Este dinero se llama popularmente "la entrada" y es la parte que más gente conoce.
Aquí está el error más habitual. La gente ahorra el 20% y cree que ya tiene suficiente. Pero comprar una vivienda genera una serie de gastos obligatorios que suponen entre un 8% y un 12% adicional sobre el precio:
Mudanza, muebles básicos, pequeñas obras o reparaciones que aparecen nada más entrar, y el fondo de emergencia que no deberías tocar. Este bloque lo omite casi todo el mundo y luego genera el primer gran estrés financiero de la nueva vida en el piso.
Es decir: para comprar un piso de 250.000 € necesitas tener aproximadamente 75.000 € ahorrados, no los 50.000 € que calcula la mayoría. Y eso sin contar muebles, electrodomésticos o reformas.
En 2026 existen varias vías para reducir el esfuerzo de ahorro inicial, especialmente para jóvenes:
El gobierno aprobó una línea de avales del ICO (Instituto de Crédito Oficial) que permite a los bancos financiar hasta el 95% del valor de la vivienda para compradores menores de 35 años. El ICO avala el 20% que el banco no financiaría normalmente, sin coste para el comprador. Sin embargo, su disponibilidad depende de que el banco con el que operes haya firmado el convenio con el ICO y de que la cuota no supere el 30-35% de tus ingresos.
Algunos bancos financian hasta el 100% de sus propios inmuebles recuperados. La contrapartida es que el precio suele estar ajustado al alza respecto al mercado, y la oferta es limitada geográficamente.
El "banco de mamá y papá" sigue siendo la mayor fuente de entrada para compradores jóvenes en España. Si recibes una donación, recuerda que puede generar Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, aunque la mayoría de comunidades tienen bonificaciones muy significativas para donaciones entre padres e hijos.
Depende de tres variables: precio del inmueble que buscas, ingresos actuales, y capacidad de ahorro mensual. Una forma sencilla de calcularlo:
Fórmula: Meses necesarios = (Precio × 30%) ÷ Ahorro mensual neto
Si buscas un piso de 200.000 € y ahorras 800 € al mes: (200.000 × 0,30) ÷ 800 = 75 meses (6,25 años).
Si ahorras 1.200 €/mes: 50 meses (algo más de 4 años).
Estos plazos hacen que muchas personas recurran a ayuda familiar, cambien de ciudad buscando precios más asequibles, o opten por vivienda protegida (VPO), donde los precios están limitados por la administración.
Un error frecuente es confundir "dinero ahorrado" con "dinero disponible". Para la firma ante notario necesitas que los fondos estén en tu cuenta corriente, no en:
Lo ideal es que, tres meses antes de la firma prevista, tengas todo el dinero en una cuenta corriente o en un depósito sin penalización de cancelación. Así evitas sustos de último momento.
Para comprar una vivienda en España en 2026, planifica tener ahorrado entre el 30% y el 35% del precio de compra. El 20% es la entrada, y el 10-15% restante cubre impuestos, gastos y un colchón de seguridad.
Si tienes ese dinero disponible, el siguiente paso es analizar si tu perfil económico te permite acceder a la hipoteca que necesitas. Eso depende de tus ingresos, tu estabilidad laboral y tus deudas actuales.