Los estudios internacionales de competencia financiera, como el PISA Financial Literacy de la OCDE, sitúan sistemáticamente a España por debajo de la media europea. ¿Cuánto por debajo? ¿En qué aspectos concretos? ¿Y qué países lo hacen mejor y por qué?
En la última evaluación PISA de competencia financiera (2022), España obtiene una puntuación media de 484 puntos, por debajo de la media OCDE de 496 y significativamente por debajo de los países líderes como Estonia (532), Finlandia (515) o Canadá (512). En el contexto europeo, España queda en la mitad baja de la tabla.
El análisis por competencias revela que España tiene un déficit especialmente notable en:
Estonia integra conceptos de economía personal desde primaria. Los niños aprenden a presupuestar, a entender el precio del dinero en el tiempo y a tomar decisiones de consumo desde edades muy tempranas.
La educación financiera finlandesa se integra en otras asignaturas (matemáticas, ciencias sociales) con ejemplos de la vida real, no como asignatura teórica separada.
Canadá combina educación formal con una red muy activa de organizaciones sin ánimo de lucro que ofrecen talleres gratuitos de finanzas personales a adultos en bibliotecas, centros comunitarios y entornos laborales.
La OCDE estima que la baja educación financiera tiene un coste económico medible: más deuda de consumo cara, menos ahorro para la jubilación, más vulnerabilidad ante fraudes financieros y peores decisiones de inversión. En España, se calcula que las familias con mayor nivel de educación financiera acumulan de media un 30-40% más de patrimonio neto al llegar a la jubilación, controlando el nivel de ingresos.