La llegada de un hijo puede multiplicar los gastos fijos de una familia entre un 20% y un 40%. Guardería, ropa que se queda pequeña cada tres meses, extraescolares, material escolar, médicos... El reto de ahorrar con hijos es real, pero no imposible.
Con hijos, casi nunca "sobra". Si esperas al ahorro residual (ahorrar lo que queda), no ahorrarás. La única solución es el ahorro automatizado y prioritario: transferencia automática el día de cobro, antes de que el dinero se distribuya en gastos.
Algunos gastos relacionados con los hijos son innegociables (alimentación, salud, educación básica). Pero muchos otros son opcionales o sobredimensionados:
Si tu hijo tiene 5 años, la universidad queda a 13 años. Si ahorras 100 €/mes desde hoy en un producto con rentabilidad moderada del 3%, en 13 años tendrás aproximadamente 20.000 €. Si esperas a que tenga 15 años, en 3 años solo acumularás 3.700 €.
El tiempo es la variable más poderosa en el ahorro. Empezar pronto con poco es más potente que empezar tarde con mucho.
Productos para ahorrar a nombre del hijo: Cuenta de ahorro a su nombre (algunos bancos los tienen específicos para menores), fondo de inversión infantil, o simplemente un fondo de acumulación en tu propio nombre etiquetado mentalmente para ese objetivo.